Existen muchos factores que influyen para que una persona se deprima. Algunos de estos son de origen biológico, como los genes, la química cerebral y las hormonas. Otros más son de origen ambiental, como la luz solar y las estaciones del año, o las situaciones sociales y familiares que tenemos que afrontar; algunos otros se deben a la forma en que reaccionamos a los acontecimientos .
Los síntomas de depresión y ansiedad que pudieran ocasionar el suicidio de un individuo están asociados a la tristeza, pérdida de interés por realizar cosas o ir a lugares que antes disfrutaba, modificación de hábitos, impotencia, desesperación, incluso odio por sí mismos; lo cual conjugado con un deterioro laboral, familiar o social, podría derivar en un deceso.
Las personas con depresión se encuentran tristes la mayor parte del día y todos los días; presentan cambios en los hábitos alimenticios o sueño; odio por sí mismos, impotencia y desesperación; si eso se mantiene durante dos semanas y además se origina un malestar significativo con deterioro social, laboral y familiar, estamos ante la presencia de un episodio depresivo porque su consecuencia inmediata puede ser la conducta suicida.

“Cuando estás feliz, disfrutas la música, pero cuando estás triste, entiendes la letra“
Existen diferentes tipos de depresión, pero la más peligrosa es la depresión sonriente ó depresión atípica, que son capaces de enmascarar su estado de ánimo real y a veces ni los afectados saben que están deprimidos.
Muchas veces, son personas que no tienen ningún motivo aparente para estar tristes: tienen un trabajo, una casa, amigos, incluso pareja e hijos.





