“Su identidad es su posesión más valiosa. Protéjanla”
Helen Parr Mrs.Incredible
THE INCREDIBLES. Disney-Pixar, 2004
El concepto de IDENTIDAD SECRETA ha tenido una presencia perenne en la cultura popular desde las novelas Pulp. Es en esas ediciones vulgares impresas en papel barato, hecho de pulpa de madera (de ahí el nombre), publicadas hasta fines de los años cincuenta donde encontramos antecedentes en sus protagonistas, los llamados Mistery Men (El Zorro, The Shadow o The Spider por citar algunos). Aunque el peso de su papel como pilar del género de superhéroes se da en la Época de Oro del cómic americano (1938-1956), con personajes como Superman y Batman, de manera tal que era impensable un superhéroe sin una identidad secreta; debemos reconocer que el lector echaba mano en muchas ocasiones de la suspensión de la credibilidad en beneficio de la historia.

La identidad secreta: creación de dos identidades sin aparente relación entre ellas (una conocida y otra, el álter ego) es usada principalmente por protección, proveyendo la seguridad que otorga el anonimato al sujeto así como a su familia, amigos y seres queridos e incluso propiedades.
En algunos casos ésta identidad es usada para salvarse de la persecución, que los actos realizados con su “otra personalidad” (considerados fuera de la ley) puedan acarrearle, además de otorgarle un cierto grado de intimidad.
En WATCMEN, (1979) la ley Keene obliga a los aventureros enmascarados llamados “vigilantes” a retirarse bajo pena de ser aprehendidos en caso contrario.
Si bien hasta el día de hoy la idea nos parece de lo más inocente y hasta absurda (los anteojos que usa Clark cuando no es Superman, por ejemplo), en su momento fue de lo más “normal” y cliché. ¡La idea de que algún enemigo (o amigo) descubriera o se enterara de la identidad secreta del héroe, sirvió para más de una trama en la que el protagonista realizaría mil y una peripecias para evitar esa situación a toda costa!

Ahora bien, el álter ego y la identidad secreta NO SON LO MISMO… El término álter ego refiere actualmente a un “segundo Yo” distinto de la personalidad que llamaríamos “normal” u original de cada individuo en cuestión, y se utiliza para describir los rasgos de la personalidad que algunas personas manifiestan al llevar dos vidas diferentes o que tienen cambios de personalidad según el momento, sin caer en un trastorno ni mantener esa otra personalidad en secreto u oculta… Entonces el álter ego e identidad secreta de Peter Parker es Spiderman y Chabelo es el álter ego de Xavier López, pero Chabelo no es la identidad secreta de Xavier. Otro ejemplo es Aang y el estado Avatar o el Santo y Rodolfo Guzmán.
Así pues, tenemos identidades civiles como la del Capitán America/Steve Rogers, en las que se reconoce públicamente ambas “personalidades” en el mismo individuo.
Nos convertimos en lo que la máscara representa
El uso de máscaras (al asumir éstas otras identidades) obedece a una doble función, la obvia de mantener anónimo a su usuario y la segunda, para otorgar un símbolo, un signo que establezca una relación de identidad con una realidad subjetiva a lo que evoca o representa. Por ejemplo las máscaras de los villanos son horribles, con rasgos que denotan maldad o perversión (Green Goblin, ScareCrow… ) Nos convertimos en lo que la máscara representa. Batman usa la máscara que simboliza un murciélago como símbolo del miedo que quiere representar a los delincuentes que combate.
Aquí cabe perfecto el caso del Santo, “El Enmascarado de Plata” por citar un ejemplo del simbolismo de una máscara. En sus películas se explica que la máscara (presuntamente mágica) es pasada de generación en generación, volviendo “Santo” al poseedor en turno de la Máscara Plateada, la cual representará justicia y verdad a donde quiera que vaya.

Una mención aparte, es la de identidad de personajes específicos como Thor, Kal-El o Wonder Woman, quienes al ser un “dios”, un alien no “humano” y una semidiosa, respectivamente, usan sus identidades civiles como forma para reforzar su conexión con la humanidad, sin usar máscara alguna ni dejar de representar la verdad, la justicia y el honor.
Otro caso digno de ser revisado con mayor profundidad es el de Bruce Wayne, en el que aparentemente Batman es el álter ego de Bruce, pero en más de una ocasión se ha planteado el caso contrario, en el que Bruce es la identidad alterna, entre otras más, del individuo llamado Batman.
Bruce es la verdadera máscara de Batman
A lo largo de las vidas de nuestros personajes, hemos tenido historias realmente impactantes, derivadas del descubrimiento de la identidad secreta del héroe como: BORN AGAIN, en la que Kingpin se entera que su archienemigo Daredevil y el abogado ciego Matt Murdock son el mismo, con consecuencias desastrosas para la vida civil de éste último, o BACK IN BLACK de Spiderman (después de revelarle al mundo su identidad en CIVIL WAR) en donde se da cuenta que su acto temerario no resulta tan bien como creyeron en un principio, y la tía May paga las consecuencias.
Mantener la identidad secreta se ha vuelto muy poco necesario, como lo demuestran las aventuras recientes en diferentes medios de nuestros personajes:
- Superman reconociendo públicamente que también es Clark Kent.
- Tony Stark, que en los cómics guardaba celosamente su identidad como el Vengador Dorado, pero que termina su primer película en el MCU con su ya clásica frase “I am Iron Man!”
- No mencionamos todas las veces que Lois llama Clark a Superman, en las películas de Zack Snyder o las veces que Peter Parker (Tobey Maguire) se desenmascara en la trilogía de Sam Raimi.
- O en los equipos de los héroes de las series de TV del Arrowverse donde todos conocen las identidades de Flash y Green Arrow.

El tema del álter ego, las máscaras y las identidades secretas va mas allá de los superpoderes y archivillanos… Tiene connotaciones socioculturales y psicológicas más profundas, las cuales son muy interesantes de explorar. Aquí sólo tocamos el tema muy por encima, si bien tienen oportunidad de ahondar, no duden en hacerlo… ¡Se pueden encontrar con cosas y casos sorprendentes!





