Moris
Nuestro amigo azul y peludo
iba tarde como es a menudo.
Ignoraba cómo aquí se festeja la muerte
y se quedó mudo al ver su suerte.
La huesuda se apareció frente a él
¡Por favor no seas cruel!
–No implores, ni tu club de fans te va a salvar.
“Mi seguidor número uno te puedo dar,
A Matías no lo quiero todavía ni bien sabe hablar.
Bueno a Martha te puedo prestar”.
–Por llevármela a ella me pueden multar.
“Bien, a Mariana te puedes llevar”
–Ella es pequeña y no se puede callar.
“Pero yo ni piernas tengo”
–Ven, que yo te llevo.
“¿Tienes galletas?”
–No, porque nos pondremos a dieta.
Los dos caminando se fueron, Moris llorando
Y la huesuda sonriendo
Porque a nuestra estrella se había llevado
Martha
Martha para otro programa se preparaba.
Tranquila ella estaba
cuando la muerte atenta llegó.
¿Quién eres tú? Preguntó
Pues no la reconoció.
Soy la catrina ella respondió.
Qué extraño.
Extraño por qué dijo la catrina alarmada.
Porque está tarde tú no eres nuestra invitada.
Siéntate aquí que de niños hablaremos
pues el programa trata de ellos.
La muerte enfadada a Martha se quería llevar,
tranquila un buen café te puedo invitar.
Así se sentaron las dos
Para un poco charlar
–Qué buen café, ¿dónde lo puedo encontrar?
En un gran lugar, Andar – es café se hace llamar.
La huesuda contenta quedó,
de Martha ella se despidió
Sin antes llevarse el pilón.
Mariana
Mariana pidiendo aplausos iba
porque es el programa número 20 decía,
ya comenzaba la transmisión
cuando la muerte se apareció.
Pequeña eres
–¿Y cómo me imaginabas?
No lo sé, quizá un poco más alta
Y flaca…
–¿Qué dijiste?
Y simpática
– Como sea te tengo que llevar
Pero el programa aún no puede terminar
–A las siete regreso por ti
Cuando la transmisión haya llegado a su fin.




